La humildad de los grandes
Febrero 14, 2009
A menudo vemos personas que se mezclan en nuestras vidas, con aires de grandeza…
A menudo esas personas buscan que otros se sientan menos que ellos…
La clave está en definir la grandeza, ¿qué es ser grande?¿qué es ser pequeño?.
De pequeños nos enseñan que los grandes son personas que usan ropas elegantes, y que hablan con palabras rebuscadas, difíciles, carentes de humilda.
Luego, vamos creciendo, y desarrollamos un sentido crítico y realista de la vida.
Nos damos cuenta de que los grandes pueden estar a la vuelta de la esquina, ataviados con ropa sencilla y explicando las cosas “difíciles” de manera sencilla, haciéndolas bellas y atractivas.
Hoy, me atrevo a decir que creo firmemente y con propiedad, debido a varias experiencias vividas, que ser un grande es mucho más que parecerlo.
La grandeza se encuentra en el corazón de las personas, en la valentía de una madre que se interpone a la mano que quiere dañar a su hijo, en un maestro que sin pedir nada a cambio brinda su paciencia; en el médico que explica con claridad y humildad de qué se trata la enfermedad y el tratamiento que ha de recibir el paciente, a un familiar desesperado.
Un conferencista lleno de títulos será un grande sólo en la medida que demuestre su corazón y pasión por lo que hace, brindando sus conocimientos por y para esta humanidad, sin buscar grandes aplausos, con la única recompensa del trabajo bien hecho.
Me impacta cuando una de estas personas “inalcanzables”, brinda su sonrisa al público, baja de la tarima, aflojando su postura y fascinando a quienes escuchan, tal como lo hacía Gandhi…
Y es allí, y de esta forma tan simple, como vemos nacer un grande de verdad, en toda la extensión de la palabra.
Grandeza amigos, es la capacidad de hacer algo bueno sin gritar “¡mírenme! ¡yo lo hice!”, sino que es decir: “aquí estoy ahora y por siempre” “brindaré mi conocimiento para hacer el bien y ser útil cuando me necesiten”.
Y ahora me pregunto ¿qué es para tí ser GRANDE?…
